Antonio Caballero
(Antonio Caballero y Gongora) Religioso español nacido en Priego (Cordoba) el 24 de mayo de 1723 y muerto en Cordoba en 1796. Conocido en la historia colombiana como el arzobispo virrey por haber ostentado simultaneamente los cargos de arzobispo de Santafe y virrey del Nuevo Reino de Granada, realizo una intensa actividad para desarticular el movimiento comunero (1781) y posteriormente logro pacificar el pais.
Nacido en el seno de una familia hidalga formada por Juan Caballero y Espinar (que habia sido escribano, regidor y alcalde del Cabildo) y la cordobesa Ana Antonia de Gongora, Antonio estudio en Granada y a los 15 años gano beca de teologo en el colegio de San Bartolome y Santiago. Siguio la carrera eclesiastica en el Colegio Imperial de Santa Catalina y se invistio como sacerdote en 1750. Ese mismo año fue nombrado capellan de la Capilla Real aneja a la catedral granadina. Durante el ejercicio de este cargo escribio una biografia del poeta granadino Porcel y Salablanca.
En 1753 fue elegido canonigo lectoral de Cordoba, plaza que desempeño hasta 1775, y en la que se distinguio por su oratoria y por su celo en el ejercicio de la censura eclesiastica. En 1775 fue elegido obispo de Chiapas, pero casi al mismo tiempo quedo vacante el obispado de Merida, en Yucatan, por lo que se le presento para esta ultima diocesis, que acepto. Fue consagrado obispo de Merida en la catedral de La Habana el año 1776. Llegado a su diocesis, realizo una gran labor apostolica; hizo la visita pastoral, moralizo los gravamenes del clero y reorganizo el colegio de San Pedro, que habia decaido mucho tras la expulsion de los jesuitas.
En 1777 fue nombrado arzobispo de Santafe de Bogota. Llego a Cartagena el 29 de junio de 1778 y a la capital el 5 de marzo de siguiente. Caballero inicio una importante labor pastoral: arreglo la renta de los diezmos y reajusto la arquidiocesis mediante la creacion de los obispados de Merida (Venezuela) y Cuenca (Quito). Fracaso, sin embargo, en otros proyectos, como el de fundar un nuevo obispado en Antioquia, colocar la diocesis de Panama bajo la jurisdiccion santafereña, sacandola de la limeña, y organizar un Concilio provincial neogranadino para restablecer la disciplina eclesiastica.
En 1780 surgio el movimiento comunero en el Nuevo Reino de Granada, que fue una reaccion popular (casi coetanea de la de Tupac Amaru en el Peru) contra el nuevo regimen de impuestos ordenado por Carlos III. Para efectuarla en el Nuevo Reino se envio al visitador Juan Francisco Gutierrez de Piñeres en 1777. este establecio el estanco del tabaco, prohibio su cultivo en determinadas regiones, como el Socorro y Chiriqui, erigio las rentas estancadas de naipes y el aguardiente, organizo la Direccion General de Rentas, creo las aduanas en Cartagena y Santafe y finalmente, el 12 de octubre de 1780, publico la Instruccion de nuevos gravamenes, por la que se subia dos reales la libra de tabaco y otros dos la azumbre del aguardiente.
A los diez dias nacio el movimiento comunero en Simacota, que se extendio luego al Socorro, San Gil, Charala, Giron, etc. La rebelion se organizo en el Socorro con participacion de mestizos, criollos e indios. Reunio casi veinte mil hombres que se dirigieron hacia la capital para pedir la derogacion de los nuevos impuestos. Santafe se encontraba con cierto vacio de poder, pues el virrey don Manuel de Flores habia marchado a Cartagena para defenderla de un supuesto ataque ingles y el visitador huyo hacia el rio Magdalena ante la agresividad comunera contra su persona.
Los oidores tuvieron que afrontar el problema con ayuda del arzobispo Caballero. Decidieron enviar una delegacion (formada por los doctores Juan Francisco Pey y Eustaquio Galavis) para detener a los comuneros, a la que se unio el arzobispo. Los delegados partieron al encuentro de los comuneros, que hallaron en Zipaquira, una poblacion situada a solo unos 60 kilometros de la capital. Alli negociaron con los capitanes comuneros.
El General del Comun, Juan Francisco Berbeo, presento sus reivindicaciones en forma de 35 capitulaciones, que en sintesis exigian la derogacion de los nuevos impuestos y la disminucion de los antiguos. Empezaron a discutirse una por una pero, ante el temor de que el pueblo se cansara de la espera y marchara sobre Bogota, el Arzobispo aconsejo a los oidores aceptarlas todas. Asi se hizo, por lo que se procedio a jurar el acuerdo ante los evangelios. Tras esto, se oficio una misa solemne, celebrada por el propio Caballero, y los comuneros volvieron a sus pueblos convencidos de que la autoridad del arzobispo responderia del acuerdo. No fue asi, pues, una vez en Bogota, los oidores y Caballero declararon nulo lo acordado por haber sido arrancado con coaccion. Lo mismo hizo el virrey.
Los comuneros volvieron a alzarse al verse burlados, pero esta vez con menos efectivos. Fueron reprimidos a sangre y fuego por las tropas realistas. Sus principales dirigentes, entre ellos Galan, fueron apresados y ejecutados (1782). Obvia decir que el hecho de que el arzobispo se comprometiera a respetar las capitulaciones y las traicionara luego constituye un hecho muy controvertido de su biografia, sobre el que se ha escrito abundantemente.
Entre tanto se habia producido un relevo en la autoridad virreinal. El 26 de noviembre de 1781 ceso Flores y se nombro virrey a Juan de Torrezar Diaz Pimienta, antiguo gobernador de Cartagena. Se dirigio hacia Bogota y tomo posesion del cargo, pero fallecio a los pocos dias (11 de junio de 1782). Se abrio entonces el llamado ‘Pliego de mortaja’, que llevaba todo funcionario designando su sucesor en caso de muerte, y se supo que el nuevo virrey era el propio arzobispo Caballero y Gongora.
El arzobispo y virrey, a partir de entonces, fue la persona encargada de pacificar el Reino, que habia quedado conmovido por el movimiento comunero. Lo hizo concienzudamente y con gran prudencia y eficacia. Promulgo un indulto otorgado por el Rey a los rebeldes, amplio y mejoro el ejercito neogranadino, envio misioneros franciscanos a los territorios mas convulsionados para que predicaran la paz y la obediencia al Rey, y pidio a la Corona que desistiese de nuevas reformas fiscales, entre las que figuraba el proyecto de creacion de las Intendencias en el Virreinato (fue el unico territorio de America donde no se crearon).
Caballero realizo asimismo una notable actividad politica, religiosa y cultural. Solicito y obtuvo el nombramiento de un obispo auxiliar para Bogota, que fue don Jose Manuel de Carrion y Marfil (1783), a quien dos años despues se designaria primer obispo de Cuenca, y fundo la Expedicion Botanica (1 de abril de 1783), a cuyo frente puso al sabio Jose Celestino Mutis.
Ese mismo año de 1783 obtuvo en propiedad el cargo de virrey, que tenia hasta entonces con caracter interino. En 1784 se traslado a Cartagena para reducir a poblados los indigenas de la costa atlantica y dirigir la colonizacion del Darien, en la que fracaso. Creo ademas nuevas misiones en los llanos de Casanare y San Martin, completadas con las del Caqueta y Putumayo. Finalmente propuso un nuevo plan de estudios (1787). Este año solicito la renuncia de sus cargos, lo que acepto el Rey al año siguiente. Regreso a España y fue nombrado obispo de Cordoba. En su nuevo destino realizo una visita pastoral y ejercio su apostolado; murio el 24 de marzo de 1796.